
Create Your Own24 Diciembre 1996 - 27 Junio 2007
La pérdida de un hijo se intenta suplir con los recuerdos, desgarradores en un principio, quizá reconfortantes con el tiempo. Mantener estos recuerdos vivos y enlazados es uno de los principales motivos que nos ha llevado a Santi y a mí a confeccionar este blog.
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| "El tiempo podrá curar las heridas, pero jamás curará las cicatrices" |


24 de Junio de 1997. 6 meses de Anna

Ayer a Santi y a mi nos ocurrió algo que quizás en una situación normal hubiera pasado desapercibido, pero que a nosotros nos afectó bastante.
Tal día como hoy hace siete años estábamos tranquilamente pasando el día en LLiçà cuando vimos por la televisión el atentado de las Torres Gemelas. En aquel momento, la verdad, me entró miedo por las consecuencias que aquel acto terrorista pudiera traer consigo. No sé, fue una sensación muy extraña. Enseguida miré a Anna y tuve miedo por ella, por si algo le pudiera pasar. Incluso lo comenté con Santi, que no me hizo demasiado caso.
Aunque sabemos que Anna siempre está con nosotros.
Este es el segundo año que no pasamos con Anna el día de su santo. La llegada de este día significaba para los tres tener un ya un pie en las vacaciones. Normalmente Anna ya había terminado el cole de verano y pasaba esta semana con sus abuelos en LLiçà. Santi y yo, por la tarde, después del trabajo, subíamos a verla. Nos esperaba con su abuelo en un lado de la carretera y ya subíamos todos en el coche. Nada más llegar, se ponía el bañador y se bañaba con Santi en la piscina. Despúes cenábamos y Santi y yo regresábamos a casa.
Ha pasado más de un mes desde la última entrada. La verdad es que me he sentido tan bloqueada que no podía escribir. Mayo y Junio están siendo dos meses repletos de recuerdos, a veces demasiado dolorosos. Las Navidades también resultaron muy duras pero entonces evocaban recuerdos felices, agradables de Anna. Ahora sólo me viene a la memoria el dolor y la impotencia de los últimos días. Procuro pensar también en momentos buenos, que también los hubo, pero que, ahora desde la distancia, todavía producen más dolor. Un año puede parecer mucho tiempo visto desde fuera. El transcurso de este año y la llegada de un nuevo hijo provocan en nosotros recuerdos cada vez más intensos.

Anna siempre había tenido simpatía por el equipo Ferrari desde que tenía unos 3 años y vio la primera carrera por la televisión. Recuerdo que me pregunto: ¿que coche es ese de color rojo? Un Ferrari, Anna. Me gusta por el color. Desde entonces no había año que el fin de semana de la carrera le comprara alguna prenda o recuerdo de Ferrari. Aun recuerdo sus palabras: "Papa este año ¿que me compraras?. No se hija, lo que encuentre. Vale"
Ella toda contenta en el colegio con su mochila, estuche, llaveros todos rojos o con el “caballito enfadado” como le gustaba decir. Aún recuerdo las tardes que salía llorando porque le decían que el “azul y amarillo” ganaba más que el rojo, y yo le explicaba la historia de la marca y que ella llevaba los colores de una marca con historia, no unos colores que más tarde o temprano pasarían de moda. En fin cosas de niños.
No pude evitar llevarme a sus personajes favoritos de Cars ataviados con los colores de su marca, que me acompañaron durante el fin de semana. Durante un instante me pareció que cada vez que pasaba un coche rojo Guido y Luigi sonreían y escuchaba una voz que me decía: " Papa, ¿qué coche es ese de color rojo……………………………?
El 13 de abril de 2007 nos llegó la noticia de que había aparecido un donante de médula compatible para Anna. La noticia nos llegó de la manera más inesperada. Durante estos dos últimos años no todo marchaba bien. La esperanza de que el mosaicismo revirtiera el gen afectado y la enfermedad pudiera estabilizarse no llegaba. Anna iba creciendo y su cuerpo cada vez acusaba más la anemia. Durante el 2005 las revisiones continuaban siendo cada mes. Pero a partir del 2006 vimos que todo iba peor: revisiones cada 2-3 semanas, problemas en las venas a la hora de colocar una vía para las transfusiones y ....preguntas. En el Hospital de Día Anna coincidía con muchos niños que realizaban tratamiento, sobre todo de oncología. Tuve que explicarle lo que significaba las palabras "Oncología" y "Cáncer" y tratar de aguantar las lágrimas cuando una vez me preguntó: ¿Pero lo mío no es grave, verdad?.
Mútua AVES. Si en Sant Joan de Déu el grupo está moderado por un profesional médico y funciona como un coloquio, en AVES lo dirigen, desde la experiencia personal, padres que hace años que han perdido a su hijo. Al ser un grupo más abierto, las vivencias son también más amplias...y en ocasiones más dolorosas si cabe. Si el Grupo de Sant Joan de Déu nos ha ayudado a liberarnos, sobre todo, de la impotencia y de la rabia que surgió en nosotros tras la muerte de Anna creo que, con las reuniones en AVES quizás conseguiremos aprender a seguir viviendo sin ella; a intentar darle más relevancia a la parte positiva de su corta vida y relegar a un segundo plano todo lo malo vivido en estos casi once años; en fin, a poder llegar a sonreir con sus recuerdos.
No he muerto.
Solo me fui antes
y no quiero que me recuerden
con lágrimas
como aquel que no tiene esperanza.
No he muerto;
aunque mi cuerpo no esté,
siempre mi presencia se hará sentir.
Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos,
seré la brisa que besará sus rostros,
seré un recuerdo dulce que asista a su memoria,
seré una página bonita de su historia.
Perdón a todos,
tomé unicamente uno de los trenes anteriores
y se me olvidó decirles...
No estoy muerto, solo me fui antes.
Autor desconocido
(Por cortesía de Jordi, de Aves)