“Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido;
puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva
o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado;
tu corazón puede estar vacío porque no la puedes ver
o puede estar lleno del amor que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío o dar la espalda
o puedes hacer lo que a ella le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir”
(Anónimo Escocés)
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18 marzo 2008

Grupo AVES y Fundació CA N'EVA



Ya se acaba el Grupo de Duelo del Hospital Sant Joan de Déu y con ello cerramos un primer ciclo en nuestro proceso de Duelo. Han sido casi cinco meses de compartir, junto a otros padres, el dolor de haber perdido a nuestros hijos. Y desde ese dolor ha nacido también una amistad que no necesita palabras, en la que basta con una mirada unos a otros para saber lo que sentimos. En nuestro caso también hemos superado tener tan cerca el Hospital en el que, durante seis años, visitamos mensualmente.

Precisamente porque sentimos la necesidad de relacionarnos con padres en nuestra misma situación, desde el mes de Febrero Santi y yo asistimos a las reuniones semanales del Grupo de Ayuda Mútua AVES. Si en Sant Joan de Déu el grupo está moderado por un profesional médico y funciona como un coloquio, en AVES lo dirigen, desde la experiencia personal, padres que hace años que han perdido a su hijo. Al ser un grupo más abierto, las vivencias son también más amplias...y en ocasiones más dolorosas si cabe. Si el Grupo de Sant Joan de Déu nos ha ayudado a liberarnos, sobre todo, de la impotencia y de la rabia que surgió en nosotros tras la muerte de Anna creo que, con las reuniones en AVES quizás conseguiremos aprender a seguir viviendo sin ella; a intentar darle más relevancia a la parte positiva de su corta vida y relegar a un segundo plano todo lo malo vivido en estos casi once años; en fin, a poder llegar a sonreir con sus recuerdos.

He de hablar también de la Fundació Acompanya CA N'EVA, el lugar ideal para que todos los padres que hemos perdido un hijo podamos compartir sentimientos y emociones en un entorno diferente, compartir una comida, una cena, un paseo, una lectura y ¿por qué no? también lágrimas y risas (no, no me he equivocado, he dicho risas), sin estar obligados a aparentar física e interiormente, lo que no sentimos.

23 enero 2008

Grupo de Duelo


He mencionado en alguna ocasión al Grupo de Duelo de Sant Joan de Déu. Nos ofrecieron asistir en Agosto de 2007. Reconozco que al principio fuimos un poco cautelosos en este tema. Inmersos en nuestro propio dolor e intentando a duras penas pasar el día a día, temíamos que el contacto con otras personas que se encontraban en nuestra misma situación nos hundiera todavía más. Al final nos decidimos y empezamos a asistir a las reuniones en Octubre de 2007. La experiencia del primer día fue, para mí, difícil de olvidar: pudimos hablar de nuestra hija libremente, porque sabíamos que las personas que nos rodeaban sentían lo mismo que nosotros. Nuestro dolor ya no parecía ser el único en este mundo. Saber que lo que tu sientes es compartido por los demás, sin sentirte un "bicho raro" nos ayuda y reconforta. Poco a poco estas reuniones nos dan la ocasión de conocer a cada uno de los niños que, como Anna, tan pronto se fueron. Y encontrar nuevos amigos en sus padres.

Precisamente con los padres de Vïctor, Antonio y Esther, hicimos hace unos días una salida a Cadaqués. Pasamos el día hablando libremente, de nuestros hijos, de nuestros sentimientos, de nuestro día a día sin ellos, sin el temor de ser pesado y reincidente.